Erase una vez...
Como en los cuentos, el dragón se ha reencontrado con su castillo. Ha buscado un pequeño rincón donde descansar enroscado y desde el que vigilar desde la distancia el devenir de la atalaya.
En su posición reposada ha ordenado el solar que nos ocupa, estableciendo diversos ámbitos exteriores acotados y cualificados para acoger los accesos, y convertirse en extensión de los diversos usos de la hospedería.
Como en los cuentos, el dragón se ha reencontrado con su castillo. Ha buscado un pequeño rincón donde descansar enroscado y desde el que vigilar desde la distancia el devenir de la atalaya.
En su posición reposada ha ordenado el solar que nos ocupa, estableciendo diversos ámbitos exteriores acotados y cualificados para acoger los accesos, y convertirse en extensión de los diversos usos de la hospedería.

